viernes, 20 de octubre de 2017

Un creativo delirante


Dominar es jugar donde tú quieres, controlando la calidad del rival. Todo es más fácil si la salida del balón es limpia, con el central y lateral bien abiertos, lo que permite saltar la presión rival. Emelec tiene como actor principal: el pase. Se llega a la portería con pocos toques. El gol es colectivo. Más importante que la velocidad de los jugadores sin balón, 
es la velocidad de la circulación del cuero. El correr por correr es un desgaste inútil en términos emocionales.
Ayrton Preciado es considerado un creativo de culto. Sale de la banda y juega por todos lados, desplegando su talento. Virtuoso en la gambeta y ganador en el mano a mano. Trabaja los espacios, usa la espalda de los defensores rivales. Recibe el balón mirando hacia el lado opuesto de donde vino. Esto le permite mover la esférica hacia el lado débil donde no hay presión y armar un ataque veloz. Ayrton  resuelve sin necesidad de dominar la pelota y girar, lo que podría dar tiempo a que lo anticipen. Su reacción es instantánea, su olfato para elegir el momento y aplicar el golpe justo, sigue siendo memorable. Toma la manija cuando el equipo acusa un impacto y afloja. Entonces aparece el indescifrable enganche que entrega la pelota con ventaja, sin rivales encima. Llega al gol con la simpleza que juegan los que  jamás se dejan dominar por la comodidad. Mondaini es su cómplice para tirar paredes, uno de esos amigos con los que basta una mirada para entenderse. Ayrton juega donde quiere y hasta cuando quiere. Una figura con fuerza emocional, que puede calmar el temporal sin alzar la voz. Cada una de sus largas zancadas son una oportunidad para cambiar de idea, ritmo y dirección. 
Su juego está asociado al placer y el riesgo.

AB. ROBERTO BONAFONT - @RobertoBonafont
COLUMNISTA

Romario Caicedo

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