viernes, 12 de septiembre de 2014

De la agonía a la resurrección


Ecuador posee una alta característica física: es la carrera rápida de 50 metros tras recuperación de pelota. Acostumbra a esperar a que el contrario avance confiado para atraparlo en un contraataque formado por lateral, pivote defensivo y medio punta. Jugadores que están en permanente concentración, activados para el robo del balón, siempre con Enner Valencia como receptor libre entre centrales y medio centros oponentes.

Noboa: Talento perfecto en el momento adecuado. Posee capacidad para repetir piques de alta velocidad. Fútbol de autoexigencia. La jugada termina en Enner, 'killer', encarador. Rastreador que está a la espera de una oportunidad para cambiar el signo del partido. Un falso nueve emblemático, relacionado con la inteligencia para elegir bien. El balón ordena a todos. Cuantos más toques le dan más juntos juegan.

Cazares: 'shot' de fantasía, con esa vibración fría que tienen los hechos repentinos y sorpresivos. Atrae adversarios a la presión para derribarlos de uno en uno. Humilla la marca amablemente.

Sornoza da sensación de amenaza en cualquier sitio del campo en que se encuentre, su remate vibrante apabulla por potencia, se impone su peso individual como armador. Frota la pelota y aparecen milagros. Renato Ibarra: gambeta, freno, cintura indescifrable. Treinta centímetros de luz en la banda o cerca del área son suficientes. Erazo: liderazgo inquebrantable. Seguridad por alto. Hace que sus compañeros de zaga parezcan mejores. Paredes puede empezar el juego por el exterior o por el interior.

AB. ROBERTO BONAFONT - @RobertoBonafont
COLUMNISTA