viernes, 24 de julio de 2015

Barcelona y su nuevo paradigma.


Walter Ayoví es inteligencia emocional. Doble pared con escala, control y pase. Lateral con lanzamiento a la medida. Es un líder conciliador de vestuario. 
Su idea no es vivir para siempre en la cancha, la idea es crear algo que si lo haga. Regatea, la acerca al primer toque y remata con la misma calidad (golpeo único). De gran repliegue temporal para intervenir en el momento justo en el lugar que se perdió el balón. 

El estilo Almada tiene su raíz, en la separación de los centrales en el inicio de la jugada; que los laterales se adelanten y jueguen a distinta altura para empezar la acción de ataque; que los interiores se escalonen y los extremos se mantengan amurados a las bandas. Pereira como medio centro tiene un segundo de diferencia a favor. Propiedad única de los que quitan, equilibran y no se la dejan tocar al adversario. Recupera 24 pelotas por partido. Tiene la cancha en la cabeza, asume roles de armado. Con Alemán la estética se hace baile; posee un movimiento de fábula cuando enfrenta al rival, gira con el balón pegado al pie, para reaparecer con el mismo balón pero sin rival en el horizonte. Se pone el equipo al lomo y todo es amarillo. Un maestro en el disparo directo. Va libre a la pelota, imperativo y categórico. Para salir de la presión no traslada. Toca urgente y la pelota desaparece del lugar donde hay marca. No demora, no permite la recuperación rival. Entre los tapones de punta que le tira el defensor adversario y el tobillo de Alemán, apenas pasa el filo de una navaja. Domina el interior y  la prolongación del punta, sostiene el balón arriba.  Corre con el gol colgado en el pecho a toda voz.

AB. ROBERTO BONAFONT - @RobertoBonafont
COLUMNISTA