viernes, 17 de marzo de 2017

Nahuelpán y Álvez, el reto feroz


Lo más difícil en fútbol es tener un ataque asociado que a la vez sea contundente. Nahuelpán y Álvez poseen capacidad de salto, van calculando dónde va a caer el balón. Corren y se elevan en el momento justo, sus cabezazos encuentren el punto más alto de la pelota. Nahuelpán próximo a zona de definición se las arregla solo contra cualquiera. Sale de la marca, cubre el cuero. Detiene el pique y la marca pasa de largo. Abre con diagonal y va contra el último defensor, eso le permitirá a Álvez tener más espacio atrás. Ningún adversario puede descalificar su eficacia cuando hace gambeta por derribo. Álvez  a cuarenta metros del arco, maneja posesión y profundidad. Un conector de mucho cálculo que desenreda la jugada. Realiza una presión libre. Tapa la línea de pase al mediocentro rival. Siempre preparado para la transición ofensiva. Empieza muchas jugadas y las termina todas. 
Deseo y ambición por anotar. Nahuelpán es un especialista de la escuela del repliegue y contra ataque. La contra es más intuitiva. Replegarse y esperar que el rival se equivoque para salir rápido al arco de enfrente depende del talento individual, la velocidad y elección. Nahuelpán piensa a dos toques. 
En las rutas del pase saca ventajas. No recibe de espalda.  Parece que va a enganchar, cambia y larga el balón. Le gana la cuerda a la marca. 
Su virtud está en la perfecta sincronización del movimiento con la finalización. Álvez juega de todo, encuentra regularidad en las acciones que le avalan. 
No solo como solista alucinante. Dentro del guión táctico sabe cuando debe dejar de tocar y cuando le toca a otro. En el gol si él no convierte tiene la otra mitad, que es la asistencia exacta. En fútbol dos jugadores de características iguales restan. Nahuelpán y Álvez son goleadores distintos. 
Los inteligentes se acomodan fácil en la cancha.

AB. ROBERTO BONAFONT - @RobertoBonafont
COLUMNISTA