viernes, 21 de noviembre de 2014

Perder no está permitido.


Luis Zubeldía: el balón como eje para la organización colectiva de los albos, la posesión como estrategia defensiva. Jugar a lo mismo, salir a mandar sobre el balón, vivir en campo rival y no permitir que el adversario haga su juego. 
No le importan las líneas sino las simetrías. Ningún jugador espera su momento, todos trabajan en función de la pelota. Una apuesta rebelde. 
La idea es jugar a un toque. La rapidez la da ese método y no la pelota en los pies. Hay que pensar tocando, para asistir a los atacantes veloces en profundidad. Fluidez y precisión en el circuito que siempre termina en Cevallos, Matamoros y Morales. Jugadas colectivas con registros diferentes. Lo importante de Anangonó es su elección ante el arco. LDUQ se defiende atacando.

Barcelona y el valor diferencial: Matías Oyola un reloj con botines. 
Recupera y crea los pases que su equipo necesita. Unos de descarga, algunos profundos: todos inteligentes. Técnica ejecutante. Técnica pensante e interpretativa del juego. 
Alex Bolaños se adelanta a la jugada y visualiza lo que ocurrirá. También actúa a partir de lo que sucede. El factor corrector. La marca no llega después que el rival recibe la pelota. 
Ismael Blanco: cuando retrasa la posición, su capacidad ejecutante se resiente. Le llega la pelota y sale la maniobra insólita. La jugada insospechada. Goleador de instinto, de alma, de olfato, de tanteo. La justeza para resolver. 
En Blanco lo imposible es fácil. Envestida pura. Sobre el final de la cancha no gambetea, remata como puede al hueco de las ánimas.

Ab. Roberto Bonafont - @RobertoBonafont
COLUMNISTA